Crítica: El mundo es suyo ‘La idiosincrasia sevillana y el pijismo rancio al servicio de las carcajadas’

‘Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón’ decía el pintor y escritor Santiago Rusiñol i Prats. Yo digo que sería de justicia reconocer el talento que emana de nuestra comunidad autónoma con justificada ebullición. En el caso de Alfonso Sánchez y Alberto López este reconocimiento llega, con cuentagotas, pero llega. Frente a una industria cinematográfica española que se caracteriza por el madridcentrismo, que fulmina acentos y se mofa mediante españoladas de la cultura y el ‘sentí’ de otras provincias autónomas, el trabajo de estos dos sevillanos sevillanísimos es una bandera de orgullo cultural frente al mundo. No por patriotismo, ni nacionalismo, ni siquiera por cultura. Simplemente por defender cómo eres, y ¿qué mejor que hacerlo con el humor y ‘buenrollismo’ que nos caracteriza aquí en el sur?

Sus caras ya son conocidas en toda España por sus apariciones televisivas y filmográficas, pero esto no es suficiente para corresponder con su valentía a la hora no solo de interpretar con crítica y autocrítica, sino de elaborar unos guiones fieles a sus orígenes, ya que en ellos reside su fuerza. Los ya míticos cortos de la productora Mundoficción, de Sánchez, titulados ‘Esto ya no es lo que era’, ‘Eso es así’ y ‘Aquello era otra cosa’ (en este último incluso hacían alusión a sus anteriores cortos y a la próxima película) en los que interpretaban a una pareja de canis, señoritos y hippies característicos de la ciudad hispalense fueron el inicio. De ahí dieron el salto (late nigth shows de por medio) a la gran pantalla con ‘El mundo es nuestro’ (2012), si bien ambos tenían trabajos previos e incluso coincidieron, también en 2012, en ‘Grupo 7’. En 2013 pudimos ver un avance de ‘El mundo es suyo’, pero proyectos como ‘Allí abajo’, ‘Ocho apellidos vascos’ (2014) y ‘Ocho apellidos catalanes’ (2015) interrumpieron el proceso.

Pero por fin ha llegado esa tan esperada cinta. Por fin Rafi y Fali sustituyen a El culebra y El cabeza y cambian el banco por la ciudad de Sevilla. Dónde una cinta era una obra de teatro grabada, con los personajes recogidos en un pequeño espacio y exprimiendo lo mejor de ellos, aquí Rafi y Fali se recorren de punta a punta la ciudad en una huida sin final y saliendo de situaciones cada cual más bizarra. Se trata de un cambio de concepto cinematográfico interesante, dónde se cambia el drama interpretativo por la acción explosiva. Sánchez, que hace las veces de actor, guionista y director, pone al servicio del espectador momentos cómicos, algunos de los cuales quizás son solo para un sentido muy sevillano, disparatados y ágiles, sí, pero también cargados de crítica social. Merece la pena resaltar la escena en la que alrededor de una mesa en uno de los más lujosos restaurantes de la ciudad se reúnen representantes del clero, la banca, la empresa, la política e incluso la nobleza, a los que acompañan, como pícaros tunantes y trúhanes, nuestros pijos señoritos favoritos y un camarero triste y sobreexplotado como reflejo del pueblo trabajador. Puede parecer trivial, pero esta fotografía refleja la estampa social de nuestro país y quiénes mueven los hilos de todos los elementos de la vida pública.

Junto a Alfonso Sánchez y Alberto López, perfectos en su papel que tan bien construido tienen hasta el más mínimo matiz, aparecen Carmen Canivel, Mar Saura, Mari Paz Sayago, Carlos Urban y un destacado (tanto por su papel como por su interpretación magistral del mismo) Carlos Olalla. Aquel espectador con un ojo más afilado reconocerá caras de ‘El mundo es nuestro’ como Joserra Leza, Sergio Domínguez o Alfonso Valenzuela así como incorporaciones curiosas como Pablo Nicasso, alias Cañaelomo, entre el amplio reparto coral que presenta la cinta que juega con la idiosincrasia sevillana, andaluza y española al completo. Nada queda fuera de la lupa de Sánchez como guionista y director, ni lo mejor ni lo peor de la sociedad. Muestra con el mismo énfasis la forma turbia y poco democrática de hacer negocios en España, la escasa bajeza moral de los más poderosos en cuanto a divertimento femenino pecaminoso se refiere que lo hace con la sentimentalidad profunda, que está más allá de la superficie rancia y engominada del personaje.

En el filme hay momentos para la carcajada, sí, pero también para la lágrima y el drama, el conflicto y el desaire, y lo más meritorio es la justa medida en la que se encuentran uno y otro. Sánchez sabe romper la escena lacrimógena en el momento justo para que no resulte incómodo emocionalmente al espectador, sino que al contrario, le despierte la carcajada exacta. Incluso se permite jugar con la metacomedia, haciendo comedia de la comedia, y con el metacine, comentando el cine en la película. También hay numerosos guiños a la realidad política española en frases del guion que nos recuerdan a ciertos políticos del panorama nacional. Sin embargo, he aquí el único fallo que presenta la obra de Sánchez, que es su posible falta de actualidad. El último año, y en particular los últimos meses, han traído consigo un gran número de escenas y frases ya célebres que podrían haber enriquecido ese guion, haber mejorado la crítica satírica, pero, quizás por el parón que sufrió la cinta ante otros proyectos, estas frases se han perdido. Pero no nos equivoquemos, aunque otras cintas gocen de mayor presupuesto y caras conocidas, estamos, por guion y dirección, ante la que quizás sea la comedia española del año. No en vano, ‘El mundo es nuestro’ recibió 20 nominaciones a los Goya, y nada parece indicar que su hermana no goce del mismo sino mejor trato.

Confiemos que esto no vuelva a pasar. Confiemos que veamos pronto una tercera entrega, ‘El mundo es vuestro’, con Alberto López interpretando al anarquista Roque y Alfonso Sánchez a su ‘compañero’ Vladi. Todo parece indicar que así será, pues si en la primera cinta de esta trilogía de la idiosincrasia andaluza, ‘El mundo es nuestro’, vimos ya guiños al mundo corrupto empresarial-político-financiero que ahora goza de protagonismo en ‘El mundo es suyo’, en esta hemos visto también como se abría la puerta al mundo anarquista, rebelde y revolucionario que caracteriza a Vladi y Roque. Soñar es gratis ‘’y los sueños sueños son’’.

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