Crítica Capitana Marvel «Sí capitana, mi capitana»

La pelea entre DC y Marvel por la corona de las adaptaciones de sus cómics, por conectar con un público mucho más amplio y fidelizar al que ya tenían, por ofrecer nuevas visiones de sus personajes, historias y tramas, continúa. Si bien Netflix se alzó gracias a su colaboración con Marvel en series como ’Jessica Jones’ o ‘Daredevil’, estas series se han desinflado cancelando temporadas y la plataforma de streaming se ha girado ahora hacia DC para darle la mano en forma de series como ‘Titans’, a la que se suma la muy exitosa ‘Gotham’ de Fox, que puede verse en el videoclub online. Sin duda, la pequeña pantalla es territorio de DC, pero ¿y la grande?

Bueno, en el pasado quizás también lo fuera, y directores como Tim Burton han firmado cintas míticas de superhéroes con repartos de excepción. Sin embargo, de un tiempo a esta parte a Marvel no hay quién le tosa en las salas de cine. Películas de mucha más calidad narrativa, de uso más elegante de los efectos especiales, que saben cuidar el ritmo de la cinta con momentos de humor, y que han conectado en un multiverso cinematográfico sin fisuras. Algo en lo que ambos competidores fallan es en la paridad de sexos entre sus personajes, al menos en las representaciones cinematográficas. Solo es necesario ver el número de representantes femeninas en sus ‘’súper equipos’’ para verlo. Pues bien, DC lo intentó con ‘Wonder Woman’ (2017) y el resultado fue, como poco, decepcionante. Ahora lo ha intentado Marvel con su ‘Capitana Marvel (2019)’, ¿y bien? Otro punto para el difunto Stan Lee.

Ya sabíamos que la compañía de comics, propiedad de Disney, se había preocupado de actualizar sus personajes, con versiones femeninas de Spider-Man con historias propias y una nueva Thor mujer tan dura y digna como el anterior propietario de Mjolnir. Pero ahora tocaba dar el paso al cine, y para ello Anna Boden y Ryan Fleck han escrito y dirigido la adaptación de Carol Danvers/Capitana Marvel a la gran pantalla. A la súper heroína la encarna Brie Larson, a la que acompañan figuras como Samuel L. Jackson, Jude Law, Ben Mendelsohn, Lashana Lynch, Gemma Chan, Lee Pace, Clark Gregg y Annette Bening. Lo cierto es que el desarrollo de la cinta ha llevado su tiempo, nada menos que 6 años, con mucha incertidumbre y dudas sobre su rentabilidad, y provocando el deseo de las masas cada vez mayores de fans de los superhéroes. Pero por fin llegó la hora, y la espera ha merecido la pena.

Brie Larson no es una actriz al uso, ya que tiene unas dotas interpretativas brutales, y eso la aleja mucho de la muñequita guapa o la bella de ceño fruncido. Larson no encarna personajes planos, sin sentimientos ni humanidad, sino que da vida a todos los papeles que ha representado, y Carol Danvers no es una excepción. Tiene el don de la expresividad, que ya quisieran para sí muchos guapos y guapas de Hollywood, incluyendo a Gal Gadot. Brie rompe ese tabú de que las chicas guapas han de estar calladas, o ser perfectas, de medir cada gesto. Ella decide dar imperfección a su personaje, demostrando más con una sonrisa y un guiño que muchas con líneas de texto. Otra forma de elevar el feminismo de la cinta a una nueva cota. Además, se enfunda a la perfección en el traje de Capitana Marvel para ofrecer una propuesta interpretativa sólida, creíble y con una amplia gama de emociones, lo que nos da una súper heroína muy terrestre, muy humana.

Junto a ella, destaca el papel del siempre sublime Samuel L. Jackson, que en esta ocasión, lejos de ser el cascarrabias Nick Fury, es más bien el cómico Nick Fury. Su papel es el del acompañante divertido del héroe, con un humor muy al estilo afroamericano, que Jackson es capaz de desplegar a la perfección, mostrando el origen, la construcción, de un personaje que maneja a las mil maravillas. Si bien hay otros actores a los que no se les saca todo el jugo posible, como es Jude Law, pero que no por ello no cumplen con el papel que encarnan.

Lo cierto es que el guion de la cinta es uno de sus puntos fuertes, quizás el más fuerte, por encima de efectos especiales. No solo nos muestra una convincente historia de orígenes, que no siempre es fácil, sino que lo hace en un ritmo discontinuo, cargando la historia de sorpresas y giros de guion sensacionales para demostrar que las etiquetas de buenos, villanos, feminidad y masculinidad no son más que eso, etiquetas. El humor es otro pilar sólido de la cinta, que gracias a la cálida expresividad de Larson y el desparpajo de Jackson, llena minutos y minutos de metraje de sonoras carcajadas que aligeran el peso de la acción en la cinta.

Pero, por supuesto, el estandarte enarbolado por esta cinta es el feminismo, y en este sentido, no solo supone toda una declaración de intenciones, sino un manual de conducta. Carol Danvers es una mujer fuerte, que lucha por sus sueños, que cae, sí, pero se levanta una y otra vez. Es independiente, no necesitando compañía masculina (gran fallo de Wonder Woman). Es humana, y si eso significa ser imperfecta, alocada y no pensar en el ‘qué dirán’, mejor todavía. Es una mujer que apoya a otras mujeres, algo que vemos en su relación con su amiga Maria Rambeau, interpretada por Lashana Lynch, quién a su vez también da un buen ejemplo de feminismo moderno al ser madre soltera e independiente.

Estamos ante un mundo que cambia, un mundo que quiere igualdad, y los espectadores y espectadoras están más que satisfechos de ver cintas con este mensaje de feminismo bien construido, sólido y moderno. La propia Capitana Marvel lo define: ‘’Hasta ahora he combatido con una mano atada a la espalda. ¿Qué pasa si ahora me libero?’’.

Sí, Capitana mi Capitana.

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