Clásicos excéntricos, una alianza entre música clásica y humor

Texto por Germán Teca

Con un escenario lleno de bocinas, botellas, copas y campanillas, y un Teatro Alameda a reventar, asistimos a ver la nueva pieza teatral de Lapso: Clásicos Excéntricos. Un concierto educativo para los niños y mayores, que hace un repaso por grandes obras de la música clásica a través del clown.

Al frente de la partitura, un desastroso sirviente muy augustito, Rafael Rivera, y los hermanos Campos, carablancas, llevando la melodía del concierto. Tocaron hasta once fragmentos de obras clásicas, desde Mozzart a Tchaikovsky, deleitando al público tocando maravillas con unos  instrumentos  tan singulares como el serrucho tenor o la bocicleta perifónica. ¿El humor? Blanco, haciendo reír desde la naturalidad, piano piano y sin caer en el gracioseo en una obra sostenida por el humor absurdo y un virtuosismo excéntrico propios del gran Avner.

Reconozco que se me cayeron las lágrimas de emoción al ver a los niños saltando garrapateando de alegría al ritmo de la música balcánica final al acordeón, trompeta y bombo.

Parafraseando a Remy de Gourmont, “el arte no está para ser comprendido, sino sentido”. Y es que la música es clave para experimentar emociones… una necesidad muy a la orden del día en nuestra sociedad, en un tempo en el que tendemos a vivir con la mente y no con el corazón.

Emocionarse es abrir la puerta para conmover y remover los corazones de niños y mayores, creando así curiosidad y una sociedad con ímpetu de aprender, con los innumerables beneficios que ello conlleva para la humanidad…

En definitiva, una apuesta original que ha enamorado y ha dejado fortisimamente patidifuso a los presentes. Tomen nota y no se lo pierdan.

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