Bluescazorla 2017 – Viernes de alerta roja entre guitarras

Fotografías por Esperanza Mar

Nuestra aventura de este año empieza, como no podía ser de otra manera, pasando calor. Pero una calor de esa pegajosa, como caramelo derretido en el fondo de una olla hirviendo. Alerta roja en el telediario y bocas abriéndose y cerrándose cual pescadito fuera del agua.

Son las 6 de la tarde y ver a Border Caballero en el Escenario Jaén en Julio se antoja improbable, se nos quedan pegadas las suelas de los zapatos al asfalto del camino. Vislumbramos una alternativa que se antoja deliciosa, ir a la máster class de Doyle Bramhall II en el Teatro de la Merced.

Una horita de preguntas y piezas en acústico de uno de los mejores guitarristas del mundo. Nos cuenta por ejemplo que se está planteando pasar una temporada en Madrid, para girar de una manera más continuada por Europa. Nos desvela sus comienzos, su interés temprano por el flamenco, su intención adolescente de venirse a España a vivir en una comuna de gitanos, su marca de guitarra favorita, su ampli y su pedal, etc. Todo ello mezclado con interludios musicales, quizás algo escasos, donde también nos restriega un poco que él no es de ensayar, salvo quizás cuando tiene que aprenderse alguna canción de Clapton para girar con él.

Después de estar fresquitos y repanchingados en los sillones del Teatro, nos enfrentamos de nuevo a los 44° del exterior para ir a escuchar a Wild Horses tocar temitas de Doly Parton, Zac Brown (“the whiskey’s gone”) y foráneos. Un tonillo rock cincuentero para hacernos mover las caderas a pesar de la balsa de aire hirviendo que respiran nuestros pulmones. Como despedida uno de los pocos temas de su repertorio, puro Blues para deleite de la platea con duelo de guitarras y voces incluido. Muy buenos estos tipos, ¡si señor!

Cargados de buena música y pose por igual Los Mambo Jambo comienzan su show por todo lo alto a lo familia Adams. Que bien suena el rythm & Blues a estas horas de la tarde, mezclalo con swing, un muchito de rock&roll, agítalo en su Jambology y tendrás un “fuego cruzado” en primera línea de batalla.

Que desenfreno agudo, que descontrol más armonioso, que vida más exprimida, que de música sin estribillo, que fuerza sin grito, ¡que delirio instrumental!

Para despedir sobre la hora “impacto inminente”, tema que daba nombre a su disco de 2013.

Pasan de las 9 de la noche y entre una cosa y otra apenas nos da tiempo de llegar a escuchar un par de temas de Delta Moon. Originarios de Atlanta, llegaban a esta edición para presentar Cabbagetown. Aunque, por supuesto, hubo tiempo para algunos de sus gandres clásicos por lo que nos contaron.

Después de un refrigerio en una de las extensas barras que este año poblaban la plaza de toros, y de un rápido vistazo por la zona de merchandising, donde debo reconocer que cada año cae algo, nos preparamos para uno de los platos fuertes de la noche Doyle Bramhall II, ahora acompañado de toda su banda.

Si por la tarde fue un gustazo conocerlo en persona, experimentar de primera mano todo lo que su mente compositiva y sus ágiles dedos nos ofrecen, es una delicia. Rich Man protagoniza el repertorio, pero con matices. Su estilo sincero/llano no está carente de melódicas insinuaciones a la mente del versado guitarrista. Se recrea en la creación de líneas argumentales a medio camino entre el pop más comercial, el rock mamado de chico y el Soul aprendido por vocación y placer.

Hombre de presencia estudiada y carisma aprendida, personaje hecho con los años, front man forzado desde dentro, guitarrista sabio sin excesos ni alardes, es capaz de ofrecer uno de esos espectáculos que te dejan con ganas de más en cuanto el silencio inunda la plaza.

Pero apenas hay tiempo para saborear el regusto en nuestros tímpanos, porque los gallegos Los Reyes del K.O. toman posiciones rápidamente. Un cambio de estilo bastante pronunciado que se dirige, en esta ocasión, al Blues más puro y demandado por los aficionados que asisten a este festival. Si bien, en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, aplaca un poco los ánimos subidos de ilusión que provenían del anterior show.

Defienden muy bien su producto, y con un manejo más que encomiable de Marcos Coll (armónica) y Adrián Costa (guitarra y voz) hacen bailar de lo lindo a toda persona que a estas horas (3 de la madrugada) tiene fuerzas para ello.

Nosotros, con más pena que gloria, nos retiramos por la puerta de atrás, destrozados por el viaje y el tremendo calor. Sin llegar a disfrutar, de lo que a posteriori nos enteramos que fue uno de los mejores conciertos del festival, Carvin Jones. Si es que no se puede estar en misa y repicando.

Bluescazorla 2017

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