Bluescazorla 2015 – Viernes 3 de Julio «Aurora, Wilko y Selwyn, la trilogía perfecta»

Fotografías por Esperanza Mar

La gente es sabia por naturaleza. De verdad que lo creo. Me niego a pensar que la gente se deja llevar por el primero que pasa o que se deja arrastrar hacia la simplicidad de quien critica porque es “lo que se lleva”.

Así que a mi manera de entender, hay que escuchar a la gente, sobre todo cuando las cosas se dicen desde el cariño más sincero. Simplemente porque existe la creencia de que cuando se lo digas la otra persona se parará un poquito, reflexionará y dará un pequeño “o gran” giro a las cosas.

¿Por qué digo esto? Pues supongo que todos los que hemos ido durante años y años al festival lo entenderemos, pero para los nuevos quizás no esté tan claro.

El concepto es sencillo. Tomas una idea, la mimas, con mucho esfuerzo la sacas adelante, la gente comienza a creer en tu idea, la sigues mimando y tras mucho, mucho trabajo, la idea florece.

Sin embargo, tras un tiempo, cuando la cosa ya va cogiendo peso, premios y reconocimiento social, no se sabe por qué, un día cambia de registro y se convierte en otra cosa. No sabemos my bien en qué cambia porque aún está en proceso.  Y lo peor es que eso ya lo hemos visto en multitud de ocasiones, el renovarse o morir, como dice aquel. Pero nadie dice “hacia dónde”. Y es precisamente ahí donde radica el quid del asunto.

Toda esta disertación viene a colación de un clamor popular durante las últimas ediciones del Bluescazorla y es, ¿Dónde ha ido a parar el Blues?

Pero empecemos por el principio.

Lo más importante y básico es aplaudir tanto a organización como al propio pueblo de Cazorla por hacer posible, otro año más, uno de los mejores festivales españoles. Hemos hablado en muchas ocasiones de la amabilidad de la gente, lo pulcro de la organización, los detalles de un pueblo que se vuelca para que todos los visitantes tengan una experiencia inolvidable. Y de nuevo lo han conseguido. En este aspecto no hay nada que decir.

Ahora vamos a lo nuestro, la música.

Antes de todo nos excusaremos porque, como cualquier visitante de este festival entiende, nos ha sido imposible asistir a todos los conciertos. Llegamos el viernes por la tarde y esto fue lo que os podemos contar:

19:00  ¡¡Aurora Power!!

Ya pasó hace unos años con Cosmosoul. Una de las grandes sorpresas del festival no proviene del Blues, sino del Soul patrio. Grupos con un tremendo nivel que por unas causas u otras no llegan al mainstream, terminan por dar la campanada y arrollar en sus actuaciones. Eso es justo lo que ha pasado este año con Aurora & The Bretayers.

Salen saludando y en silencio y tras calentar motores y voz con «Ain´t got no feeling» ya nos tienen rendidos a sus pies. Vienen presentando su aclamado Shadows go away (2015).

La banda, al completo, para sudar la gota gorda dentro y fuera del escenario. Estamos preparados, venimos a ello, ¡¡dale caña Aurora!!

Si antes hablamos del  buen rollo que hay en este festival antes nos lo demuestra la gente. Detalles como el préstamo espontáneo, por parte de un hombre del público, de unas gafas de sol y sombrero para un pobre teclista (David Schulthess) que se está muriendo en vida corrobora todo lo dicho.

Hay espacio para dar un buen repaso a su único trabajo y para el que no los conocía, la cosa está muy clara, impresionantes. Con “What you need”, y como viene siendo habitual, Aurora no deja nada a la imaginación, lo da todo, toda su fuerza, toda su voz, toda su experiencia sobre los escenarios. Nos enamora en cada concierto y no nos cansamos de decirlo, sin duda una de las mejores voces en el territorio nacional.

Es viernes, sí, debería haber menos gente, puede que sí, pero lo que es cierto es que el escenario  «Jaén paraíso interior» está que se cae y ,si encima, contamos con versiones del maestro Steve wonder pues ya ni os cuento.

En plena ola de calor en la sierra, aquí te da un rayo de sol y te quieres morir, pero aún sudando a la gota gorda es imposible sacarnos de nuestro estado de trance. Yeahhhhhhhhh «From Love to Hate«. ¡¡Dios de mi vida vaya subidón!!

El homenaje al festival llega en forma de blues a través de las composiciones de un maestro muy recordado en esta edición por todos los artistas, B.B. King.

Y para colmo terminamos escuchando un tema de su próximo disco en el cual confiesan que ya están trabajando. El funky como estilo de vida, donde sorprende el hammond a 4 manos.

Sí señor, se lo han ganado, un aplauso ensordecedor para despedir a Coke Santos (batería), Alfonso Ferrer (bajo), Jose Funko (guitarra), David Schulthess (teclados), Martín García (tenor sax), Josué García (trompeta), Carolina García y Verónica Ferreiro (coros)

Pero no nos da tiempo de regodearnos mucho porque lo que tienen los grandes festivales como este es precisamente que pasamos del soul de Aurora al rock clásico de Burning y la gente disfruta igual en ambos.

Con presentación trasnochada, con pintas de haber sido muy malos en otros tiempos y con una personalidad arrolladora, el señor Johnny Cifuentes y los suyos se nos presentan con «Bestia azul» de su último disco Pura Sangre.

Pero no tarda en coquetear con temas de su extensa trayectoria para nuestro goce y deleite, como “Baila mientras puedas» de Bulevar, o el propio «Jim Dinamita”.

Impresiona la voz de Johnny, a pesar de que pareciera que en su último álbum está tratada, o al menos maquillada, podemos confirmar que es suya al 100%. No hay más que oírlo en temazos como «Willie Dixon«.

Alternando entre el micro del teclado y el de pie es capaz de infundir a la gente todo el espíritu de chulería que transmiten sus letras. Rock en estado puro, sin aditivos y sin artilugios. Lo mismo lo que dijo el tal Loco no era del todo cierto y el rock en España lo inventaron otros….

Mientras suena «Weekend” de su disco No mires atrás, como suele ser habitual, a estas horas ya no se puede acceder al recinto. Recordemos que estos tremendos conciertos son gratis por lo que es normal e incluso de aplaudir que no dejen entrar a gente hasta que explote. Como siempre la organización exquisita. Sólo un pero, ¿por que no han dejado a los fotógrafos acreditados entrar en el foso del paraíso interior?

Alardes de guitarra, solos infinitos, discusiones entre cuerdas arañadas, voz limpia, pulcra y crápula a la vez. Quizás no muy sana pero gustosa combinación como pocas.

En la línea hacia el final momentos para grandes éxitos como “¿Qué hace una chica como tú ….?” (ya sabéis, ¿no?)

Al final, un poco de descontrol al pedir el grupo y el público que les dejaran hacer algún Bis, pero siento decir que aquí, en mi humilde opinión, aunque pareciera un desplante, estoy con la organización. La gente se queja de que hay muchos conciertos y que no da tiempo de llegar a todos, y es cierto. Pues bien, imaginad si todos los grupos que se sientan “a gusto” no respetasen horarios. Pues simplemente eso, empalmaríamos los conciertos de los tres escenarios llegando a ver incluso menos de lo que ahora vemos.

Lo siento, la primera vez que lo vi, hace años, me sorprendió pero he de reconocer que ahora lo respeto.

Tras el concierto, momento rápido para un refrigerio en uno de los muchos bares que nos ofrecen las viandas de la zona, con una atención y amabilidad exquisita.

23:00

Tras recoger nuestras acreditaciones (aplaudamos todos a Lola) entramos en una plaza de toros casi vacía. A la gente le cuesta llegar al primero de la noche.

Después de la variabilidad de estilos que se pueden ver en los conciertos gratuitos está caro que el blues más puro se reserva para el escenario Cruzcampo. Y buena prueba de ello son Igor Prado & Willie Walker, brasileños y australianos todos ellos. Haciendo sonar el ritmo del diablo a lo largo y ancho de la sierra de Cazorla y quizás también por la de Segura y las Villas….quien sabe.

Para cuando Willy Walker aparece en el escenario ya la plaza a dado un giro de 360°. Las gradas llenas y la arena cubierta casi por completo. La voz suave pero profunda de quien viene de vuelta, pero de vuelta de largas carreteras y vivencias únicas, es un bálsamo para nuestros oídos a estas alturas, sedientos de buen blues, de hammond y guitarras que hablan en un lenguaje propio.

Versiones de clásicos como «A Change Is Gonna Come» de Sam Cooke hacen que este hombrecito crezca un par de palmos ante nuestros ojos. Hay momentos también para versionar al maestro B.B. King.

El grupo entero es una delicia instrumental pero nos gustaría resalta la labor del bajista, Rodrigo Mantovani. Infunde a todas las piezas un ritmazo tirando a funk de esos que estremecen.  Rápidos arpegios entrelazados con mucho ritmo y cadencia. Base casi inaudible para el menos diestro pero tremendamente adictivo para el que sabe escuchar. Muy grande este señor.

Nos ha sonado en ciertos momentos a gospel (que alguien me lo niegue si ha escuchado el tema con el que se despidió), en otros más cercanos al soul, pero siempre con el sentimiento del blues imbuido en sus venas.

00:30

Al ritmo de la guitarra «flamenca» del señor Wilko, la gente se apresura a volver a la plaza en tropel. (Lo de guitarra flamenca, es por su manera de tocarla, por si alguien no lo entiende).

El tema «Sunday in the morning» de su último trabajo nos da la bienvenida. No me quiero extender mucho, porque aún tenemos pendiente el tercer capítulo de las “Noches de la Custom” donde el protagonista es precisamente el maestro Wilko  Johnson.

Sólo decir que el concierto de esta noche ha sido tremendamente personal e intransferible, con temas de más de 10 minutos, con guiños por doquier a otros estilos y nacionalidades, con energía a raudales y un empaque de hago lo que quiero y sé que os encanta. Ver a este hombre en el escenario es siempre una inyección de buen rollo y energía. Es capaz de dejarte con la boca abierta durante la hora y media de espectáculo. Él es espectáculo en estado puro, bueno, él y su bajista Norman Watt-Roy, que a la nada desdeñable edad de 64 años es capaz de dar una lección de entusiasmo y dedicación que ya la quisiera más de un jovencito.

2:00

El primer armonicista que vemos este año y el honor es para Moreland & Arbuckle que ya estuvieron presentes a las 13:00 en formato acústico en la Plaza.

Con esa mezcla de rock, blues y surf australiano son el remedio perfecto para que no pare de vibrarte el corazón después de la triste despedida a Wilko. Algo así como que pasaría si combinamos a The Black Keys con Taylor Hicks.

Como no podía ser de otra forma, en los primeros compases suena su tremendo “Quivira”, tema que abre su último trabajo 7 Cities. Y a partir de ahí, una sucesión de temas que repasan en gran medida su extensa discografía. Aunque centrándose en el disco que acabamos de citar “The Devil and me” o “Tall Boogie” son claros ejemplos. Porque aunque tenga ya sus dos añitos no creo que lo hayan presentado antes en Cazorla. Por el norte están más acostumbrados a verlos, el año pasado estuvieron tanto en verano como en diciembre con una minigira de apenas 6-7 conciertos por Madrid, Zaragoza, Zamora, Ourense, Santiago, etc.

En directo suenan limpios y claros, como si estuvieran grabando en un estudio y aunque su último disco no es muy cañero si que cumplen a la perfección el cometido de deleitarnos con su música.

Desgraciadamente, no pudimos quedarnos a ver a Selwyn Birchwood, del cual nos contaron que fue una de las mejores actuaciones de la noche, con bajada al público incluida. Cosa que se está convirtiendo ya en costumbre por parte de los mejores guitarristas que visitan el festival.

Un día largo y lleno de buena música, aunque hemos echado en falta más Blues en forma de armonicistas que te pongan los pelos de punta o guitarristas más puros, quizás. Veremos mañana…

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