Ataque ganador de Juan Mayorga

Reikiavik de Juan Mayorga

Teatro Lope de Vega

1/03/2016

Fotografías por Belén Sánchez

En 1972, Bobby Fisher y Boris Spassky fueron los protagonistas de la partida de ajedrez más importante de la historia. Estados Unidos contra Rusia, Capitalismo contra Comunismo, dos modos de entender el mundo, en Reikiavik se llevó a cabo un combate que condensaba todos las características de la Guerra Fría, dos bloques enfrentados, tensión permanente, espionaje, manipulación mediática, etc.

Mayorga nos ofrece una excelente representación de la historia de la partida, a través de dos personajes Bailén (Daniel Albadalejo) y Waterloo (César Saranchu), que se encuentran periódicamente en un parque de Carabanchel y que curiosamente escenifican todo lo allí acontecido, los prolegómenos, las motivaciones de Fisher y Spasski, dos mentes prodigiosas, el modo en que vivían el acontecimiento, las presiones vividas, las supersticiones, el nerviosismo, la ambición, la obsesión por vencer, etc.

“Reikiavik” consigue presentarnos la humanidad de estos personajes. Daniel Albadalejo y César Saranchu nos ofrecen toda una gama de posibilidades escénicas a través de un teatro gestual lleno de ritmo, donde la palabra acompaña la acción en todo momento, y hace explotar el imaginario del espectador. Esta es la gran potencia de la obra, es desde esa propuesta escénica desde donde se cautiva al espectador. Su esencia radica en la capacidad de dos cuerpos de escenificar múltiples personajes, objetos y atmósferas. A través de la pantomima,  el mimo de acción, acciones físicas y la palabra conseguir crear todo un mundo imaginario, dar la ilusión de muebles, mesas, salones, coches, aviones, policías, arbitros, presidentes de gobierno, etc., todo con dos cuerpos en acción y una dirección cuidada y medida en cada detalle.

Y en el fondo poesía visual, imágenes que acompañan lo que acontece y ayuda al espectador a entender la acción escénica, evocando el parque de Carabanchel donde están Waterloo y Bailén, la sala donde jugaron la partida o el lugar donde descansaban los ajedrecistas y sus equipos.

La batalla final

El ajedrez es el juego de la vida, memoria, violencia e imaginación. Leontxo García afirma que “es un deporte muy violento porque permite que dos personas mantengan una relación muy estrecha durante unas horas, lo que en realidad es un combate mental, sin tocarse y sin hablarse” y es fácilmente extrapolable a la Guerra Fría, a esa guerra lenta, global y de baja intensidad en la que dos superpotencias aspiran a implantar su modelo de sociedad a nivel mundial, sin llegar a la III Guerra Mundial, ya que la detonación de la bomba atómica por alguno de los bloques amenazaba a la especie humana en su conjunto.

“no sólo voy a ganarte, voy a comerte tu corazón, voy a hacer que no vuelvas a jugar”

“Reikiavik” nos emociona como hecho teatral, Fisher y Spassky son dos personalidades fascinantes, dos mentes maravillosas y dos seres humanos apasionados que sufren y casi se juegan la vida en ese combate y por otro lado están Waterloo y Bailén, dos amigos que no saben nada el uno del otro, se relacionan a través del ajedrez y de la representación escéncia que hacen continuamente del combate, dos amigos que se tienen que separar…  “esperanza y desesperación, amistad y soledad”.

La obra hace una crítica feroz a ambos regímenes, Spassky y Fisher, simbolizan dos modos de entender el mundo, el individualismo paranoide de Fisher bandera del capitalismo y al trabajo de equipo símbolo del comunismo, sin embargo ambos acaban siendo exiliados, y coincidiendo en una soledad final, Fisher es desterrado y acaba viviendo en Reikiavik donde muere, y Spassky acaba siendo desterrado y jugando con bandera francesa ya que en su cultura “el error es pagado como traición al grupo”.

Mayorga dice “la mente de un ajedrecista es el mayor espectáculo del mundo” y eso es lo que finalmente nos apasiona de “Reikiavik”, el fascinante mundo de dos personajes con una mentes privilegiadas.

¿Porqué Comunismo hoy?

La URSS y el Comunismo es un tema recurrente en Juan Mayorga, hace poco se estrenó también “Famélica” en el Teatro de Barrio, la pregunta obligada es ¿Por qué reflexionar hoy sobre el comunismo? Para Juan Mayorga el Comunismo fue un fracaso, pero le inspira preguntas, ya que fue la única vez en la historia de la humanidad en la que el curso de los acontecimientos fue cambiado por “los de abajo” (en un principio eran “los de abajo”), este monumental fracaso cambió el mundo y Juan Mayorga sigue preguntándose que ocurrió, ¿que nos dió y que nos quitó el comunismo? y si nos servirá para algo en el futuro.

La Guerra Fría fue el conflicto entre dos mundos, el Comunismo plantea la dialéctica como vía para la resolución de conflictos, es decir, Tesis, antítesis, y síntesis, quizá si se hubiera leído más a Deleuze, hubieran entendido que ante una paradoja de opuestos, no hay dialectica que valga, y entonces la clave del motor de cambio es el humor, reirse de uno mismo y aprender a jugar, esto es en definitiva lo que nos pregunta Reikiavik”, ¿no es la vida un juego?

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