El astronauta Sadness aterriza en la Tierra para visitar Sevilla

Fotografías por Lorena Lucenilla

Lo primero que veías al acercarte a la Sala La Calle el pasado jueves era la enorme fila de gente que se agolpaba desde la puerta. Quizás por el efecto Interestelar o por el verdadero tirón de sus canciones,  quedó claro que Carlos Sadness iba a llenar la sala esa noche.

Algunos tuvimos que verlo desde la puerta, posición que dejaba mucho que desear en cuestiones de audio, pero aun así desde el primer momento tanto él como su telonero argentino supieron cómo divertir a todos los que estábamos allí. Llegar hasta la barra era una tarea difícil así que no nos quedó otra que bailar todos bien arrejuntados.

El tracklist fue el esperado, aunque se agradeció que añadiese los temazos que comparte con otros compañeros de profesión como Au Revoir” con Zahara o No vuelvas a Japón” con Santi Balmes.

No todo fue cantar, el protagonista de la noche, junto con su pelazo (todo hay que decirlo), supieron empatizar muy bien con el público, deteniendo la actuación más de una vez para contar alguna que otra anécdota haciendo que el concierto se volviese mucho más íntimo. Nos sorprendió también a todos con un rapeo improvisado, acercándose a su estilo musical anterior cuando se le conocía como Shinoflow.

A pesar del inconveniente logístico o los problemas sonoros, supieron cómo hacernos pasar un buen rato y el espectáculo se nos quedó hasta un poco corto, sobre todo para todos aquellos que habían llegado horas antes para estar en la prestigiosa primera fila. Para los que quieran más aún, ahora tendrán la posibilidad de verlo de nuevo por nuestra tierra en el mes de mayo en una mejorada, y esperada, segunda edición del festival Interestelar o bien disfrutar de su aventura en el mundo de los libros ilustrados con Anatomías íntimas.

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