El artista de Febrero: Aurora & The Betrayers

Vudú (2016)

Ya tenemos en nuestro poder el segundo trabajo de esta banda, que aun siendo joven, se destaca como una de las mejores agrupaciones de Soul y Funk de nuestro país. Así de claro lo digo, y es que cualquiera que los haya visto en directo lo puede corroborar, son simplemente arrolladores y con una calidad técnica pocas veces vista en los escenarios españoles.

Hacer una reseña de su último largo es un deleite personal ya que me da la oportunidad de escucharlo en profundidad, adentrándome lo más posible en cada recoveco y escondrijo.

Cuando hablamos de Aurora & The Betrayers queremos decir: Aurora García (vocalista), Juli “El Lento” (batería), Alfonso Ferrer (bajo), Jose Funko (guitarra), David Schulthess (teclados), Martín García (saxo tenor / teclados / director musical), Josué García (trompeta), Carolina García y Verónica Ferreiro (coros).

La historia es simple, tomamos a unos músicos de nivel, le sumamos a Aurora, indiscutiblemente una de las mejores voces en el panorama nacional, lo mezclamos todo con un Soul que coquetea descaradamente con el rock más canalla y desgarrador, y ahí lo tenemos. Un disco para ponerlo en repeat y dejarlo sonar hasta que se nos acabe la batería.

Como declaración de intenciones se presenta “Hey, Hey!”, un rompe pistas en toda regla. Primer corte y ya te estas aguantando las ganas de marcarte un bailecito. Pero aguanta, que aun queda mucho por delante y como empieces ya no vas a poder parar.

Vudú es un disco conceptual, pero no narrativamente hablando, ya que no sigue una historia de manera lineal. El concepto nos llega a través de las décadas tomadas para crear las distintas piezas. Aún sin ser evidente, si que se denota un rápido vistazo a los distintos movimientos que han ido apareciendo en el Soul a través de los años. Pero curiosamente, en esta ocasión no nos vamos a centrar en los 50-60´s, aunque también estarán presentes, como en el tema “Voodoo”, sino que avanzamos hasta la década de los 70. Hablamos de homenajear la música de Roberta Flack, Bobby Womack o Curtis Mayfield, que no está mal, ¿verdad?

Por aquel entonces la música disco estaba invadiendo todo el género, el sello Stax con Syl Johnson y, por supuesto, Motown con Diana Ross y Michael Jackson ocupaban los primeros puestos en todas las listas mundiales. Aun así había quién derivaba el género hacia otros derroteros como el rock o el funk. Para ellos va dedicado este trabajo. Algo que no pretende cerrarse a los caminos impuestos, que le gusta desviarse y perderse, pero sobre todo que le gusta transmitir y para eso el rock es perfecto .

El tema “Pay me back” es justo lo que quiero explicar, sutil, con un ritmo que mas que saltar te hace mover el cuerpo de un lado a otro sin poderlo evitar y que continúa de manera fluida y natural con el medio tiempo “You can come back”.

Ahora bien, si hablamos de crear atmósferas ya nos habremos percatado con su ópera prima Shadows go away que esta banda es una especialista. El sonido denso y los arreglos ochenteros acompañan a la perfección a una voz controlada y coreografiada de Aurora en “Walk to the stars”. Uno de esos temas para perderse, en el que no hay cabida para grandes emociones, sino simplemente el continuo devenir del espacio y el tiempo en nuestra cabeza.

Pero no nos relajemos demasiado que llega “Losin´ my mind” y  como el propio nombre indica nos invita a desahogarnos de nosotros mismos. A dejar la mente en blanco y permitirnos disfrutar a través de nuestro cuerpo, de nuestros pies descalzos, de nuestras manos rompiendo el aire, de nuestra cabeza girando con los ojos cerrados. Y casi sin salir del trance el órgano de “Fire” nos alienta a gritar al paso de ese tren, a saltar sin peligro a caer, como en una cama elástica, a danzar poseídos por el espíritu de Woodstock.

Para terminar dos cortes antagónicos en concepto, uno con mensaje directo y sin miramientos “Who do you think you are?”, arrollador donde los haya, para dejar claro que aguantar a esa persona que te enerva cada día es porque quieres.

Y “Steppin´ to the bad side” mucho más psicodélico en cuerpo y mensaje. Coqueteando con la electrónica y con lo desconcertante para hacernos ver una vez más que en cuestión de versatilidad este grupo tiene muchísimo que ofrecer.

En definitiva, disco más que recomendable para sabios y profanos de un género que se expande por encima de sus barreras autoimpuestas para darle un nuevo significado a la palabra eclecticismo. No tengo más que quitarme el sombrero.

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