Siempre Bowie en Fun Club

Fotografías por Nuria Sánchez

El pasado 31 de enero Fun Club concedía una segunda oportunidad a todo el que quisiera aprovecharla. La primera tuvo lugar a los siete días de su muerte. David Bowie nos abandonaba en enero de 2016 a sus 69, cayendo en domingo su partida, el 10, cuando el año casi no había arrancado y las ganas de verle viajando con la nueva obra inundaban el deseo de muchos y de tantos otros. Dos días antes, el 8 de enero, el músico y compositor británico publicaba su vigésimo quinto y último álbum de estudio, Blackstar, anunciado por él mismo desde su web el 25 de octubre de 2015 a través de una nota de prensa que detallaba tanto la fecha de lanzamiento  como la del primer single, “Blackstar”. Joder, se fue a lo grande, en condiciones. Podríamos hablar de una jugada redonda. De un final de película. De lo increíble.

La noticia provocó todo tipo de homenajes alrededor del mundo. Desde aquí también comenzábamos a echarle de menos. Se notó en Sevilla, en su Alameda de Hércules, donde ocurrirían dos de las despedidas. Siete días -decíamos- nos separaban de su muerte cuando un brillante grupo de músicos se subió al escenario de Fun Club para rendir el primero de los tributos. Era domingo y el vacío aún seguía en los estómagos -también todavía-.   Pero fueron tantos los que se perdieron la cita y tanta la magia que allí se creo, que repetirlo no estuvo de más -al contrario-, nunca serán suficientes los minutos de agradecimiento a alguien que -con su trabajo- tanta compañía y tantos momentos nos ha brindado. Así que esa segunda oportunidad llegó y -como la primera-, siempre bajo el respeto y la admiración, dio vida a una sentida y sublime tarde de directo.

El pasado domingo -de nuevo- fueron ocho los que subieron al escenario. The Moonage Daydreamers son  Álvaro Suite, de Los Labios (a la guitarra y a la voz), Dani Kussa, de My Yellowstone (a la voz), Juano Azagra, de All La Glory (a la guitarra y a la voz), Antonio Lomas, de Soleá Morente y de Los Evangelistas (a la batería), Javi Vega, de Maga (al bajo), Miguel Diaz, de Los Sentios y de Las Muñecas de Calle Feria (a la guitarra y a los coros), Pablo Caravaca, de Las Muñecas de Calle Feria (a la voz y a la guitarra), y H.J Gil (a los teclados).

Más allá de nuestra imaginación, el Duque Blanco estaba allí donde mirásemos: encima del escenario, ocupando su pared, desde donde podía verse un lleno completo de emoción. Seguro que nos vio, tanto como nosotros a él. “The Man Who Sold The World”, canción conocida por la versión de Nirvana en su famoso MTV Unplugged, abría una lista interminable, y el encargado de ponerle voz, Dani Kussa, realizó una excelente interpretación. Caracterizado de principio a fin -una vez más-, el músico sevillano, de grupos como My Yellowstone, Ynsyde ó Sushi & Wasabi, nos demostró que aquello era mucho más que cantar: sintió cada movimiento tanto como movió cada sentimiento. Asombrados nos tenía ante tanto acierto. Continuaron con “I dig everthing” y el turno pasó a la voz de Álvaro Suite, momento en que aprovecharon para ponernos en preaviso: el protagonismo lo tendrían todos por igual.

Debemos destacar la interpretación de Pablo Caravaca en “Five Years”, una de las canciones más épicas de Bowie de su-probablemente- mejor disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the spiders from mars, trabajo del que sacaron otros dos clásicos para crear un nuevo momentazo, “Ziggy Stardust” y “Moonage Daydream”, que Kussa volvió a bordar. Si bien no podemos borrar nada de lo que allí sucedió, la llegada de “Lazarus”, tema perteneciente a su último hijo, incrementó el poder de nuestras memorias y el significado de su letra volvió a despertar sensibilidades  rememorando una muerte anunciada.

Las bailongas no podían faltar. Así, con “Ashes To Ashes” y “Let’s Dance, nos marcamos unos pasos. Tampoco pudieron faltar “Changes”,  de su top 3 discográfico, Hunky Dory, ni  “Rock n Roll Suicide”, con Javi Mora al mando del bajo. No sabemos si por suerte o por desgracia, la tarde avanzaba y nadie quería salir de allí. Cuando decimos nadie queremos decir nadie. Ni siquiera éste último, Javi Mora, quien, además de bajista, fue el técnico de sonido sin el que aquello no hubiera sonado -ni mucho menos- así de bien. Grande su labor. Y en nada estaba sonando una de las canciones más bellas de David bajo la interpretación de Álvaro Suite, “Quicksand” flotó y nos sumergió con ella, obligando a esa lágrima a seguir su viaje. El público estalló en coros cuando “Starman”, una de las más populares de su discografía, comenzó a sonar con Dani de nuevo al frente, que también participaría en “Space Oddity” a duo con Juanjo Azagra, quien defendió de maravilla “Rebel Rebel” cuando el tiempo comenzaba a escasear. Pero todavía les quedaba carrete. Álvaro. S. nos regaló una interpretación muy personal de “Heroes”, la que no podía faltar y ya estaba generando dudas entre los presentes, que se preguntaban cuándo aparecería. Se nos viene a la cabeza que, entre tanto tiempo de espectáculo, la presencia de Antonio Lomas,  a la batería, concedió un aporte de calidad muy considerable. La forma que tiene de tocar -digamos- no es normal.

Nos metíamos en la recta final de una velada inolvidable. “Life On Mars?”, quizás la canción más complicada de cantar, y “Suffragette City” -con Dani al micro principal- sonaron con todos los músicos que hicieron real la tarde del pasado 31 de enero alzando su voz para recordar a un ser excepcional, a ese artista cuyo eco durará toda una vida y a esa persona que no querremos olvidar. Después de estos dos homenajes, aunque nos cueste, sólo nos queda desearle que siga teniendo buen viaje.

Este texto que escribo y esa tarde que viví no hubieran sido lo mismo sin la presencia y ayuda de Quentin Gas.

DEJANOS TU COMENTARIO

Loading Facebook Comments ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Loading Disqus Comments ...