Los mejores discos de 2015 (Internacional)

Que buen regalo de Reyes os tenemos preparado. Ahora que, de verdad, se ha acabado el 2015 el equipo de 8pistas te trae lo que según “nosotros” ha sido lo más destacado del año pasado. No es, ni mucho menos, una lista donde hay un ganador, es simplemente una enumeración de lo que a nuestro parecer son los imprescindibles del año.

Nuestro equipo es tan ecléctico que nos ha sido imposible elaborar una lista por cada estilo musical, por lo que os dejamos aquí una mezcolanza de estilos de los cuales estamos seguros que algunos atraerán más que otros. Pero nosotros no le vamos a poner, nunca, cortapisas a los gustos personales, por lo que os encontrareis cosas muy variopintas. Pensamos que precisamente ahí está la gracia, ya que para gustos colores, ¿verdad?

Vamos a ir poniendo los discos en orden alfabético del cantante o grupo, para que no se nos mosquee nadie. Al lado pondremos el nombre del redactor que ha elegido ese disco para que si coincidís en gustos con él podáis buscar las cosas que ha publicado en 8pistas.

Y sin más preámbulos aquí van nuestros imprescindibles internacionales:

Admiral Fallow

Tiny Rewards

(Pi&Vi)

No todo son gaitas y faldas en la antigua Caledonia. Así pues, en nuestra nueva andadura por tierras escocesas hemos escogido el álbum de un grupo local para despedir el año. En sus anteriores discos nos habían llamado la atención temas como “Squealing pigs” o “The paper trench”, y ahora regresan con Tiny Rewards, con el que se reinventan a si mismos con un cambio de estilo en el que sale ganando tanto la calidad de sonido como la lírica de sus nuevas composiciones.

Benjamin Clementine

At least for now

(David Pérez)

Sin trampa ni cartón, pura magia. Verdad y talento desbordado con una naturalidad y desnudez que abruman. Benjamin Clementine, con tan sólo 26 años, tras recorrer y repartir su música por el metro y las frías calles de París, nos ha regalado un disco debut que para el tiempo cada vez que gira. Una voz que hiere y sana (Edith Piaf, Jacques Brel o Nina Simone emanan por cada poro de su piel), y un piano que nos mece y sacude con la misma facilidad. Sólo necesita unos segundos de la inicial e hipnótica “Winston Churchill’s Boy” para atraparnos en las redes de sus cuerdas vocales para siempre. Entre líneas de bajo serpenteantes, minimalistas arreglos de cuerda y una percusión seca, Clementine acaricia las teclas blancas y negras y saca de su chistera estrellas fugaces como “Nemesis”, “Adios”, “Condolence” o “The movies never lie” (descomunal demo rescatado en la edición deluxe a la que hay que estar eternamente agradecidos). Desde Antony Hegarty, nadie había vuelto a esculpir el silencio como lo hace Benjamin Clementine en su primer álbum, “At least for now” es una suerte de eclipse que deslumbra los oídos.

Blur

The Magic Whip

(Antonio Guerrero)

Cuando “Lonesome Street” inicia el nuevo disco de Blur en 12 años, una extraña sensación de familiaridad se apodera de uno. ¿De verdad ha pasado tanto tiempo? Sí, y ha merecido la pena. Mucho del material podría haber estado en The Great Escape (1995) o Blur (1997), pero la experiencia de Damon Albarn, solo o acompañado, se cuela sigilosamente – siempre para bien. Al final, lo que queda es la familiar sensación de extrañeza de escuchar a una banda histórica.

Deerhunter 

Fading frontier 

(Iván Kalifornia)

Paradójicamente, si es la primera vez que te acercas al universo de Deerhunter, es aconsejable que escuches su último trabajo, un disco más cercano al pop pero que no se olvida de sus raíces experimentales. La razón de estos celebrados edulcorantes es la que ha llevado a su líder, Bradford Cox, a plantearse su orientación vital como respuesta a los sucesos que estuvieron a punto de costarle la vida. ¿O acaso no es necesario atravesar el invierno para la amar la primavera? Quizás escuchando “Snakeskin” encuentres la respuesta.

Duran Duran

Paper Gods

(Antonio Jesús Reyes)

Duran Duran siguen con nosotros con su disco más completo con diferencia en los últimos tiempos, con invitados de lujo, éxito de ventas y crítica, y doce temas variados, adictivos, sublimes, profundos y frívolos… Imprescindible para los fans de toda la vida y para los nuevos, y más que recomendable para los neófitos. Duran Duran repiten su fórmula de nuevo sin aburrir, es decir, combinar ímpetu, ritmo, comercialidad y un toque caprichoso.

Ghost

Meliora

(Augusto Robles)

Ghost han superado la prueba del “hype”, los suecos han vuelto en 2015 con un álbum en el que consiguen disipar aquellas dudas surgidas del EP de versiones que produjera un año antes Dave Grohl. Meliora, sin ser el mejor de sus tres discos de estudio, vuelve a ser un disco de rock, alejándose de aquellos coqueteos con el pop o incluso el techno-pop de Depeche Mode (banda, por cierto, de enorme actitud rock). Aquí no están “Ritual” ni “Elizabeth” pero sí maravillas como “Cirice” o “From the Pinnacle to the Pit”, esa exhibición de actitud y unión con el “hard rock” de los 70 que caracteriza a esta banda. El esperpento satánico sigue siendo la excusa perfecta para hacer riffs demoledores… pregúntenles a estos por Black Sabbath o Merciful Fate.

It Follows

OST

(Mario López)

Si ya la idea de uno de los directores más prometedores del momento logró conseguir algo fresco dentro de un género tan trillado como es el “Terror”, más fresca fue la música que le acompañó. Disasterpeace, mente creadora de la fantástica banda sonora del aclamado videojuego Fez, ofreció una más que creativa e inspiradora composición. Música que transmite paz y acaba golpeándote duro. Obviamente gana enteros una vez visto el film, pero eso no quita que pueda funcionar por sí sola. 44 minutos que ayudan a seguir pensando sobre qué narices es “eso” que no deja de perseguir a los protagonistas y que va despacio, pero llega.

Leon Bridges

Coming Home

(Dr. Charles)

Disco de presentación de este chavalito que deja a medio mundo con la boca abierta y bailando un soul remasterizado de los años 50. Está claro que bebe de la élite como otros muchos antes que el pero ha sido capaz de imprimirle a todos sus temas un carácter muy particular haciendo que esperes con ansia el siguiente corte durante todo el disco. Una pequeña joyita que nos ha regalado este 2015, que junto a Caustic Love de Paolo Nutini del año pasado y el esperadísimo Change de Charles Bradley para el 2016 completa la trilogía indispensable para todo buen amante del Soul.

Mumford and Sons

Wilder Mind

(Marta Espinosa)

A pesar de haber sido muy mal valorado por la crítica debido al abandono del banjo y los constantes crescendo, Wilder Mind ha sido una estupenda banda sonora para 2015, sobre todo después de ver lo bien que trasladan la magia del disco al directo.

Muse

Drones

(Eva Bernal)

Drones  es el séptimo álbum de estudio de esta banda inglesa de rock. Un disco muy completo, ya que Muse posee un estilo muy ecléctico y en este trabajo no han perdido esa esencia y forma de componer. Con unas letras muy profundas y comprometidas, logran dar forma y pulir lo que llega a ser una historia completa desde el primero al último corte. Si he de elegir algún tema de este disco, elegiría dos totalmente opuestos, Mercy y The handler. ¿Por qué opuestos? Os invito a descubrirlo…

Noel Gallagher’s High Flying

Chasing Yesterday

(Álvaro Ochoa)

El ex líder de la mejor banda de pop-rock de las últimas décadas es el ex líder de la mejor banda de pop-rock de las últimas década por algo. Las casualidades no existen en esto. Por eso no creo que le haya costado demasiado juntar a varios buenos músicos, hacer un banda de rock y presentar otro gran disco. Vuelve a ser él con otros. No son ellos, pero él sigue siendo Noel Gallagher.

Sufjan Stevens

Carrie & Lowell

(Elena Gato)

Un exorcismo del dolor. Sacarlo fuera, colocarlo en un lugar visible y dar buena cuenta de sus ángulos y sus aristas. Sin recursos rebuscados ni efectos que lo atenúen. Sufjan Stevens se muestra más honesto que nunca y nos conduce a un lugar desde el que encarar todo lo malo que nos pasa. Carrie & Lowell incluye apenas voz y guitarra desnudas, con las que se alían coros oníricos y notas de piano que suenan siempre en el momento adecuado. No necesita nada más para firmar once cortes conmovedores que ganan en cada nueva escucha y ante los que es imposible no estremecerse.

Villagers

Darling Arithmetic 

(Nuria Sánchez)

Porque a todos nos gusta sentir -y más en primavera- Darling Arithmetic, tercer álbum de Villagers, nace intenso, completo y existencial. El que fuera elaborado de principio a fin en la intimidad del desván de Conor O’Brien, ha calado en el sonido de una pieza donde los sentimientos abordan y aprietan. “Courage”, su primer single, habla del  que quizás es el más importante de todos: el amor que sientes por ti mismo.

 

DEJANOS TU COMENTARIO

Loading Facebook Comments ...

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading Disqus Comments ...